Los encargados de la educación en la actualidad tienen dos importantes retos, el primero se focaliza en cómo resolver la cuestión de adaptar a nuestros tiempos el modelo educativo (qué es lo que debe enseñarse) mismo que ha permanecido prácticamente sin cambio alguno desde hace cien años. Y en segundo lugar, estando cómo está dicho modelo, adecuarlo a las exigencias del uso generalizado de las tecnologías de información y comunicación (de qué manera enseñarse) porque es algo que ya permea todos los rubros del quehacer humano.
Con el devenir de la función docente, se han producido principalmente dos tendencias. Una que en la que los instructores propugnan por dejar el modelo tradicional escolarizado tal y como está, dando prioridad a atender aspectos más urgentes o inmediatos. Y la otra, en la que se apoya la noción de que es necesario un megacambio en la manera de generar el proceso de enseñanza- aprendizaje, sin embargo se da por hecho que llevarlo a cabo exigiría afrontar demasiados obstáculos incluyendo los elevados costos correspondientes, por lo cual se abandona todo intento o se intenta de una manera insuficiente.
Podemos decir que hoy en día las tecnologías de información y comunicación (TIC) son las vías para propagar el conocimiento y constituyen una forma de interactuar entre las personas y el mundo exterior, viendo al mundo como una aldea global en la que ya no hay barreras para la conectividad entre sus miembros.
En las últimas décadas, la aparición y aumento del uso de nuevas tecnologías de comunicación e información han sido una constante en las áreas tanto laborales como educativas, teniendo como resultado que ahora los individuos empiecen a relacionarse con el conocimiento de una manera más autogestiva, es decir, el mundo actual requiere a todos buscar una nueva forma de encaminar su propio aprendizaje, para que lo que sabemos pueda ir evolucionando de acuerdo a nuestras necesidades actuales reales.
No debe perderse de vista también, que en cuanto al uso de las tecnologías, a mayor poder adquisitivo de las personas, mayor facilidad para accesar a la información y al conocimiento por tanto, si no se establece y procura un uso democratizado de las TIC; poniéndolo al alcance de todos, dichas tecnologías pueden propiciar el aumento de las brechas socioculturales.
Las ventajas del uso de las TIC en la educación
El uso de las tecnologías de información y comunicación en la educación ofrece la posibilidad de replantear la actividad de enseñanza tradicional enriqueciéndola con novedosos recursos y actividades de aprendizaje, sin embargo no es por sí mismo la panacea que hará del proceso educativo una auténtica fuente de saber, sino que debe verse como un instrumento que facilita a los encargados de educar, su labor de ser mediadores o guías hacia el conocimiento, y a los educandos los apoya con un vasto espectro de recursos para acercarlos a la información y a su posterior asimilación.
Si las TIC se aplican adecuadamente a un modelo educativo, los resultados pueden verse reflejados en los alumnos receptores de este tipo de enseñanza cuando muestren habilidades para informarse, aprender, evaluarse y comunicarse de manera autónoma.
Otras de las habilidades que pueden ser desarrolladas en los alumnos a partir del uso de las TIC en la educación son: desarrollo de la iniciativa, aprendizaje a partir de los errores y buena disposición para participar en actividades cooperativas, siempre y cuando los docentes asuman su papel de facilitadores en la enseñanza y estén capacitados en el uso y aplicación de las nuevas tecnologías educativas.
Por otro lado, tal y como lo menciona Valcárcel, Ana. (2009), los docentes que adoptan el uso de las TIC en su forma de enseñar deben asegurarse de ser capaces de seleccionar contenidos y recursos, establecer niveles de aprendizaje (actividades y contenidos complementarios para profundizar en los temas estudiados), transmitir información sobre el contenido curricular, seleccionar información y prepararla para su acceso, motivar habilidades y actitudes sociales tales como interacción, retroalimentación y comunicación, elaborar documentos hipermedia (de información interactiva multiformato, simuladores, bases de datos, etc.), establecer directrices para el uso de Internet, moderar discusiones grupales, ofrecer apoyo técnico para operar con los nuevos sistemas de comunicación, dar seguimiento continuo del proceso formativo de cada estudiante.
Como puede observarse muchas de las capacidades docentes que se incorporan con el uso de las TIC no son exclusivas de éstas. Más bien diremos que son habilidades que ya de por sí todo educador debería ejercer en su labor cotidiana, pero sin lugar a dudas, si llegaran a faltar en un modelo escolarizado que se apoya en tecnología, dichas ausencias arrojarían resultados pobres tanto para los alumnos como para los profesores.
La educación debe ser vista como la oportunidad tanto para los emisores como para los receptores involucrados de potenciar las propias capacidades independientemente de los recursos utilizados, pero si se tiende a contar con mejores instrumentos dicha experiencia puede tornarse entretenida e interesante.
Por tanto, podemos concluir que hoy por hoy es indispensable la introducción y uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación en todos los centros educativos con la intención de formar a sus profesores y alumnos en el dominio técnico de nuevos dispositivos y en el desarrollo de ciertas competencias tales como búsqueda de información, selección, aprender a aprender, etc., relacionadas todas con los nuevos medios, con la intención de hacer de la sociedad un todo acorde a su época y circunstancia, sobre todo cuando desde ahora podemos vislumbrar que en el futuro llegaremos a un punto en el que todo o casi todo el acceso al conocimiento y a la educación podría ser virtual.
Bibliografía
Valcárcel, A. (2009). Educación y Tecnología. Recuperado el 14 de agosto de 2011 de http://web.usal.es/~anagv/arti1.htm
Paper, S. (1995). La máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Barcelona. Paidos